Presentación IMPART Gabinete de Prensa y Comunicación

El Master in Management de EADA entre los mejores del mundo, según The Economist

 El programa Master in Management de EADA Business School se sitúa entre los 25 mejores programas del ranking mundial que publica hoy el prestigioso semanario británico The Economist, concretamente en la vigesimosegunda posición. El mencionado máster es un programa de visión global sobre la empresa, diseñado y dirigido a los recién graduados, que tiene como objetivo ayudar a los jóvenes titulados a dar el salto profesional al mundo de la empresa.

The Economist se suma, de esta forma, al Financial Times en la creación de un ranking sobre el segmento de programas que más crecen en el mundo en el ámbito de la formación directiva. Dentro de los aspectos analizados en la clasificación, EADA Business School destaca en primera posición en opciones de intercambio internacional, 5ª en la valoración de los contenidos del programa y 6ª en la valoración del profesorado (faculty) de la escuela. La elaboración del citado ranking se establece analizando numerosos parámetros -los anteriormente señalados-  además del salario antes y después, el progreso en la carrera profesional, la empleabilidad, entre otros (ver tabla adjunta).

Para poder ser incluidos en el ranking, The Economist exige la acreditación académica EQUIS (http://www.efmd.org/accreditation-main/equis/accredited-schools#top) o la emitida por la AACSB (Association to Advance Collegiate Schools of Business) 

 

 

 

Mercado inmobiliario. ¿Qué está pasando y qué pasará?

JORDI LLOVERA (MARTÍNEZ COMÍN CONSULTORES) - CATALUNYA EMPRESARIAL

Ya hace una década que empezó la crisis económica financiero-inmobiliaria, cuyo origen fue las hipotecas 'basura' que se hiciero en todo el mundo y que en España y en Catalunya se agravó por la falta de un regulador activo. Cuando estalló la burbuja inmobiliaria las entidades financieras se quedaron sin liquidez pues el mercado interbancario dejó de aceptar las famosas 'celulas hipotecarias', como consecuencia de la crisis subprime en los E.E.U. 

Los bancos no renovaron los préstamos y líneas de crédito y pasaron a convertirse en el principal actor del sector inmobiliario. Han pasado diez años y parece que la oferta inmobiliaria (gran parte aún está en manos de entidades financieras) se está absorbiendo a buen ritmo. En 2016 se vendió un 13,5 más de viviendas que en 2015, a nivel estatal, según BBVA Research. 

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¿Alguién sabe a dónde vamos?

No se si la home de una empresa de comunicación es el sitio idóneo para una reflexión pero creo que, a veces, vale la pena hacer un alto para respirar y saber hacia dónde nos dirige este mundo invadido por la inmediatez, la sobreactuación, el efectismo y, porque no decirlo, la estupidez. Ver a un presidente de los EE.UU. promocionar un video en el que aparece golpeando a otro individuo cuya cabeza son las siglas de la CNN es algo que, explicado hace unos años, nos hubiera parecido por lo menos 'freaky', por no utilizar un adjetivo más contundente. 

Mientras los medios de información tradicionales reciben su particular paliza en forma de pérdida de seguidores, el mundo asiste impertérrito a una degradación progresiva de la información. En aras de la supuesta libertad todo el mundo opina, califica y juzga los hechos sin atender al mínimo rigor. ¿Para ello se crearon las redes sociales?. Y es que opinar es gratis mientras que contrastar los hechos cuesta dinero como afirmaba el intelectual británico y columnista de The Guardian, Timothy Garton Ash en una reciente conferencia en Barcelona. Los medios de comunicación social – Twitter, Facebook…- han pasado de ser la autopista de la libertad a ejercer una curiosa dictadura del algoritmo, ese enorme aluvión de datos (big data) que amenaza la misma esencia de la democracia. Se fomenta la reacción, la opinión ignorante o la simple irracionalidad. 

Y en este contexto, los profesionales de la comunicación qué les decimos a nuestros clientes, qué enseñamos a nuestros alumnos. Muchos han decidido surfear la ola dejándose llevar a un lugar desconocido mientras otros se resisten al devenir de un tiempo nuevo. Otros, con muchas dudas, nos gustaría reflexionar hacia dónde vamos. ¿Habrá tiempo o esto de pensar y cuestionarse las cosas ya es de otra época?